23 de junio de 2.018
Cine mexicano dedicado a los abuelos de Propatria
El evento tuvo como propósito brindar un rato diferente a
las personas de la tercera edad de la zona
R. Nelson Azuaje
Abuelos
y abuelas de la tercera edad, pertenecientes a los bloques dieciocho y seis de
Propatria, disfrutaron de un día
completo de películas mexicanas de los años sesenta. El lugar de reunión fue el
módulo abandonado del bloque dieciocho, donde se aprovechó la pared blanca de
un lado del edificio para usarla como punto de reflexión del video beam.
La pauta
contó con la presencia del presidente de la junta comunal de los bloques de
Propatria, Henry Rivas (46) elcuál expresó que “no es la primera vez que
realizamos este tipo de actividades distractoras, de hecho, quisiésemos poder
hacerla cada fin de semana, sin embargo, solo son planes a largo plazo.
Mientras esté en mis manos, no dejaré de luchar por todos esas actividades que
no dejan a nuestros abuelos olvidados”.
Eran
alrededor de las 10:30 a.m cuando una pickup blanca llegó a la zona y,
rápidamente descargaron diversas cortinas de color azul oscuro, para formar con
ellas una especie de carpa gigante para impedir el paso de la luzal momento de
encender el reflector.
Armada
la carpa y fijado el video beam, el encargado del evento, Manuel García,
comenzó a vociferar a través de un parlante el llamado a los abuelos de la zona
a incluirse en el maratón de cine mexicano Todo por los abuelos. Aunque ya casi
eran las 14:00 p.m y el evento no contaba con la afluencia esperada, sin
embargo, los seis ancianos, cuatro hombres y dos mujeres, solo se reían de las
películas proyectadas.
Ya se acercaban las 15:00 p.m cuando un grupo de ancianos
de la zona, 7 específiamente, decidieron unirse al la actividad, donde además,
les proporcionaban diversos alimentos para hacer más amena la estadia en el
lugar.
Roberto Márquez (62), residente del bloque 18, expresó de
una manera completamente sonriente “no soy muy fan de ir a estas reuniones
pero, usted sabe, para salir un pelo de la rutina. Además ¿A quién no le gusta
Cantinflas? O bueno, por lo menos a mi
me gusta”.
El reloj
marcaba las 07:11 p.m, cuando cerraban el maratón de cine con un clásico de
Cantinflas, Su excelencia, y lo único que no paraba de escucharse eran las
risas de los allí presentes.
Eran las
20:14 pm cuando cada abuelo se marchaba a su hogar y, entre risas, iban
comentando lo que fue aquel maratón. Por otro lado, ya las cortinas y el video
beam se estaban recojiendo, de aquel lugar completamente abandonado que por un
momento, fue sitio para risas y carcajadas.
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